En una democracia del sigle XXI no caben los bloques electorales

blocselectorals

No son elecciones todavía, pero el Sindicato de Periodistas de Cataluña (SPC) ha vuelto a alzar la voz contra los bloques electorales, los espacios informativos que en campaña electoral los medios públicos están obligados a distribuir entre los partidos políticos según los resultados de los comicios anteriores. Los bloques se presentan a los ciudadanos como noticias, pero no se elaboran siguiendo criterios periodísticos, ya que es la Junta Electoral quien establece qué partidos pueden aparecer, en qué orden y durante varios minutos.

El pasado 6 de marzo, los miembros de la ponencia que prepara la nueva ley electoral catalana (LEC) acordaron “flexibilizar” los bloques electorales. El SPC  reaccionó indignado con un comunicado extremadamente crítico con la clase política, en el que pide “que desaparezca del proyecto de la LEC cualquier referencia a la regulación administrativa del derecho constitucional a la información. Tal cual. Porque esperábamos de este Parlamento una comprensión más cabal de esto y no un seguidismo partitocrático de una tradición hispánica absolutamente excéntrica en la Europa democrática”.

Por su parte, en un artículo publicado en su web, el Colegio de Periodistas de Cataluña describe el acuerdo como “extremadamente preocupante” y lo interpreta como un intento de “oficializar la censura previa” maquillando y perpetuando esta “anomalía democrática “. Además, recuerda que “ya existen suficientes organismos de control de los medios públicos y que los bloques electorales son del todo innecesarios, absurdos e incomprensibles en un contexto europeo”.

Y es que el mecanismo de los bloques electorales minutados que se practica en España es una excepción en Europa. Aunque las medidas para garantizar la pluralidad, la igualdad y la representatividad durante los periodos electorales son comunes en toda Europa, estas utilizan sistemas que dan autonomía a los periodistas y realizan el control a posteriori.

Los periodistas, que hace treinta años que protestan contra esta intromisión de la Junta Electoral en su trabajo y en el derecho de los ciudadanos a la información, piden a los diputados del Parlamento que saquen toda referencia a los bloques electorales de la nueva ley para “hacer avanzar el país hacia una democracia del siglo XXI”.

El acuerdo para flexibilizar los bloques, aún no redactado, sugiere combinar los criterios de «proporcionalidad y representación» que se aplican actualmente en el tratamiento de las noticias de campaña (es decir, establecer previamente el orden de aparición y el tiempo dedicado a cada candidato) con los de «profesionalidad periodística e interés informativo”, así como encargar el control de la información en campaña no sólo a la sindicatura electoral catalana sino también al Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) y al Consejo de la Información de Cataluña, que depende del Colegio de Periodistas.

El profundo desacuerdo entre partidos hace pensar que la aprobación de la nueva ley aún tardará, si es que llega. En todo caso, mientras dure el proceso los periodistas continuarán su larga reivindicación de abolir los bloques electorales. En Twitter se están utilizando las etiquetas #NOalsblocs #InformacióSÍ #PropagandaNO, y el SPC ha recordado que existe un blog expresamente para la campaña: Blocs electorales, anomalia europea.

De momento, tenemos el antecedente de la decisión de la Junta Electoral Central (JEC), que hace un par de semanas concluyó que UPyD y Podemos tenían derecho a disfrutar de cobertura electoral en los medios públicos andaluces porque, aunque se presentan por primera vez en las elecciones y por lo tanto no están en el Parlamento, “han acreditado la representatividad”. Hay que recordar, sin embargo, que esta es una decisión reactiva de la JEC, fruto de los recursos interpuestos por Podemos y UPyD, que se interpreta como una excepción. El hecho de que los directivos de la televisión y la radio públicas andaluzas se negaran a cumplir la indicación de la Junta es una vuelta surrealista más en este episodio tan ridículo como necesario para la evolución democrática.

Mientras continúa el tira y afloja, hay quien va haciendo vía. En Molins de Rei, los partidos políticos ya han acordado tener todos el mismo espacio tanto en la propaganda electoral gratuita que emite Radio Molins de Rei como en la vía pública, como ha explicado la asociación Comunicación Pública en un artículo en su web. Un desafío inédito en el país que quizá sea imitado por otros municipios.

Hace unos días, el periodista David Bassa se mostraba tan optimista respecto a la desaparición inminente de los bloques electorales que tituló su artículo en Mèdia.cat “Réquiem por los bloques electorales?“. Esperemos que no esté equivocado.

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